MI Jaan Eslon
(In memorian)
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         "Gens una sumus. Es el lema de la FIDE y significa en latino que somos todos una familia. Desde que empecé a jugar al ajedrez tengo amigos y conocidos por todo el mundo y cada vez aumentan su número. El ajedrez posee algún encantamiento místico que no solamente se refiere al juego en sí, sino también mantiene juntas a las personas que practican este deporte. ¿Quien sabe si hubiesen guerras si todo el mundo jugase al ajedrez?."                                     
        "A principios de los años ochenta, puede que alguna vez, echaba de menos mi pais.
        Ahora, después de 18 años en España, ya no. Me siento con tres identidades: Estoniano, sueco y español. Inevitablemente tengo un poco de todo."
        Jaan Eslon (1995).

       El sueco errante

            La experiencia acumulada por este viajero infatigable es solo comparable a la contribución que ha hecho al ajedrez español y en particular al valenciano. Jaan Eslon, lo ha dado todo por el ajedrez y, emulando al héroe de Oscar Wilde, se podría llegar a decir que vendió su alma al diablo del ajedrez. El ejemplo sirve para describir el espíritu romántico que gobierna la vida de este misterioso ajedrecista. Pero dejemos que sea él mismo quien nos relate parte de su vida.

            Mis padres eran de Estonia pero huyeron a Suecia a finales de la Segunda Guerra Mundial. Yo nací hace 43 años en la pequeña localidad de Falkoeping no tan lejos de Gotenburgo. Allí tuve mi formación, mis primeros tanteos con el ajedrez más algunos trabajos "normales" con el fin de poder convertirme en un ajedrecista profesional.

            Durante mi servicio militar 1972-73 hice amistad con Jan Timman cuando este se dedicaba a la juerga en mi pueblo después de su victoria en el Open de Estocolmo. Sus relatos sobre viajes y aventuras me convencieron aún mas de que yo debería intentar algo similar. Así que no fui a la universidad sino empecé a vagar por Europa como semiprofesional. Estuve dos veces en Israel y una vez fui en autobús hasta ¡Afganistán!. Fueron tres años inolvidables. (...)

            Mi padre guardaba toda mi correspondencia, desde mis primeros viajes a en los principios de los años setenta hasta su muerte en 1982. Es una lectura fascinante y puede que un día lo publique todo adornándolo con partidas.

            A principios del otoño de 1976 me encontraba en mi pueblo natal, listo para trabajar una temporada para reunir nuevos fondos para viajes de ajedrez. Entre mis giras tuve un trabajo como auxiliar clínico y podía trabajar cuando y tanto como quería. Entonces me llamó Ingemar Vulcan, un viejo amigo algo mayor que yo. Él sabía que yo solía dar vueltas por el sur de Europa y ahora quería ir conmigo. Que yo en aquel entonces no tuviera capital no importaba. Vulcan iba a costearlo todo. Compramos billetes de ida en autobús a Barcelona. La compañía metió la pata dándonos billetes de ida y vuelta. No era mi primer viaje a España. Ya había jugado en Las Palmas, Mallorca, Cataluña y Alicante 1974-75. Ahora ibamos otra vez a Mallorca a jugar el tradicional torneo de Can Picafort. Faltando dos dias para el torneo me dijo Delfín Burdío que yo estaba invitado! Yo no tenía título ni mucho ELO pero había jugado muy bien en el cerrado de Alicante y Delfin Burdio fue el primero en invitarme a torneos de España. En Can Picafort quedé 2º-4º y gané 13.000 ptas. No era mucho y yo quería volver a Suecia, pero para mi amigo Vulcan esto era solo el comienzo.

            Supimos de un torneo sispema masnou de 24 horas en un pueblo cercano a Valencia. Llegamos a Benetuser una semana antes del torneo y el organizador Ramón Lliri nos trató estupendamente. Entre otras cosas consiguió dos simultáneas y me dejó su coche. Un sábado noche, el 23 de octubre nos llevó a la discoteca "Canal" en el Saler. No sabía nada de español pero de alguna manera llegué a ligar e incluso explicar a una española que yo solía pasar los días jugando al ajedrez en el Ateneo Deportivo de Fabara en Benetuser. La mujer se presentó al día siguiente. Ramón Lliri nos dejó su coche y así empezó un romance serio.

            Las 24h. fueron a la porra. Volví a Suecia para trabajar pero estuve otra vez en Benetuser antes de Navidad. Así empezó todo. Me puse a vivir con Enriqueta y cinco años más tarde nos casamos en Suecia. En 1982 nació nuestra hija Carolina.

            Aprincipios de los años ochenta, puede que alguna vez, echaba de menos mi país. Ahora después de 18 aos en España ya no. Me siento con tres identidades: Estoniano, Sueco, Español. Inevitablemente tengo un poco de todo. No me he nacionalizado porque perdería la ciudadanía sueca y esto no me interesa por razones ajedrecísticas y por cosas de seguridad. A los organizadores les interesan jugadores extranjeros. Al respecto de prestaciones sociales, Suecia es el mejor país del mundo (sobre todo comparado con España) y conviene tener la posibilidad de volver si algo falla aquí. Ojalá que esto no ocurra. Antes me defendí facilmente ganando un montón de torneos. Pero a finales de los ochenta empecé a perder terreno no tanto debido a mi menor competencia sino por una gravísima crisis familiar ocasionada por mi mismo. Caí en las garras de "Eros", "Venus" y "Baco".

            El estilo de vida de Jaan Eslon ahora no se entendería bien, pero a principios de los 70, en pleno auge del fenómeno hipie, era tan natural como ver pastar a una vaca, como en la portada del disco de Pink Floid, por cierto que Jaan toca muy bien la guitarra y en más de una ocasión nos ha deleitado los oidos con temas de los Beatles, Dylan, etc. Quizá sea aventurado decir que su ajedrez le debe su estilo armosnioso a la música.

            Ahora bien, el ajedrez de Eslon está marcado por la ortodoxia eslava, que es como decir ajedrez universal, la búsqueda de la verdad absoluta. El tratamiento de la posición que ejerce es comparable a un frio y complejo mecanismo de relojería, donde cada componente actua en silencio, sin estridencias, en pos de un objetivo definido que se desarrolla y emerge como un fiordo nórdico en la congelada soledad del tablero. Sin alardes ni brillanteces suerfluas sus piezas tienen la mentalidad de un equipo bien organizado, conociendo cada una su misión sabedoras, que ese orden interno les conducirá por el camino más recto, para no desviarse por los oscuros entresijos de la derrota. El problema es que a veces le da pereza llegar a tierra y conquistarla. La falta de ambición es su principal enemigo y al mismo tiempo la ventaja con que cuentan sus oponentes.

            Eslon es un jugador muy académico, tiene muy claros los conceptos de la posición, del espacio, del tiempo y del desarrollo. Abre el juego con casi todas la aperturas, incluyendo sistemas irregulares (b3, f4, g3, ect.) y las prepara concienzudamente porque teme entrar en un medio juego inferior, tampoco le gusta andar por terrenos desconocidos porque sabe que la improvisación no es una de sus armas preferidas; los finales de piezas menores los conduce con soltura y elegancia y es su punto más fuerte. Con las piezas negras se defiende mejor porque sabe abortar a la perfección los planes erróneos; sus respuestas más habituales a e4 son la defensa Steinitz, Morphy, siciliana, francesa, Pirc, gambito letón, Philidor; eligiendo lineas poco usuales y envejecidas pero perfectamente jugables. Las respuestas que emplea a d4, c4, Cf3, etc. parecen más ortodoxas: eslava, india de dama, nimzoindia, india de rey, Tarrasch, ortodoxa y sistemas irregulares que empiezan por d6. Resulta obvio decir que es mejor no prepararse contra él; se deben tener las respuestas y los trucos propios para salir airoso de la apertura y entrar en un medio juego favorable. Mejor no discutir de finales con Eslon porque es un gran técnico y atesora un sin fin de recursos.

            Tambén más vale que pensemos que ha medido sus fuerzas con grandes jugadores como Timann, Korchnoi, Yusupov, etc, y esto le ha proporcionado una experiencia que la mayoría de nosotros no tiene, para intentar ganarle fijémonos en sus puntos débiles: la falta de ambición y la renuncia sistemática a entablar apasionadas discusiones en el tablero.

Artículo de Fernando Mancebo para NOVA (Nº 2, 1995), con texto del propio Eslon, que narra sus
primeras andanzas y sus primeros años en España. Publicado con el permiso expreso del editor al CEC.

"Valencia fue su tierra." Bogdan Lalic.