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MI Ramón Oltra Caurin Estás en la web del Club Escacs Cullera

       



      "Cuando ganas eres el mismo que cuando pierdes."

      Esta sencilla y paradójica frase que escuché de palabras de Oltra, pertenece a esa categoría de pensamientos que no se olvidan y que además te hacen reflexionar.

      Sin duda la proverbial frase, probablemente Aristotélica, está hecha con la pasta con la que se forjan los grandes jugadores, los que imprimen carácter y saben mirar de frente, sin titubeos, las situaciones más dramáticas, afrontándolas con la misma naturalidad que puede emplear un devoto   cristiano en ser devorado por un león; y si alguna cosa no le falta a este profesor y M.I. es, precisamente, esa extraordinaria condición.

      Su granítica personalidad le ha mantenido, sin excesivos problemas (MI Sánchez Guirado, MF Carlos García, MF Juan Anguix), en el liderazgo de los jugadores valencianos.

 

      Cuenta con una trayectoria plagada de éxitos; entre los que destacan el campeonato juvenil español en 1976 y su posterior participación en el Mundial juvenil de Groningen. Amen, de un sinfin de torneos abiertos y campeonatos nacionales e internacionales, en los que siempre ha mostrado sus virtudes personales y técnicas y un afán y espíritu de lucha excepcionales, que le han llevado a obtener resultados positivos con un buen número de G.M., incluyendo figuras tan conocidas como Spassky o Kortchnoi. Probablemente el cabal apego que siente por su familia y profesión nos han privado de tener el primer G.M. valenciano.

      El estilo de Oltra es fácilmente identificable, proviene de una rama de jugadores que apuestan por la sencillez; la mágica fórmula de hacer fácil lo difícil. Capablanca y Karpov son los máximos exponentes de esta rara habilidad y, posiblemente los modelos en los que el joven Oltra se inspirase.

      Esta clase de jugadores, al igual que los estudiantes superdotados, generalmente confían mucho en sus aptitudes, en su "saboir faire", y esto es, precisamente, lo que los torna "perezosos"; no estudian mucho porque se sienten preparados, y es ahí donde reside su punto más débil; en ese exceso de confianza.

      Un buen ejemplo lo encontramos en la preparación de las aperturas, aspecto que suelen descuidar notablemente y que los hace vulnerables.

      Esta mácula que también aparece en el juego de Oltra la contrarresta con excelentes recursos defensivos y de contraataque como corresponde a los clásicos jugadores de negras; que dejan o pierden la iniciativa para posteriormente contragolpear. Son encajadores natos.

      Si en el tránsito hacia el medio juego logra la igualdad, el reparto de beneficios puede caer de su lado y hacerse accionista mayoritario. Por consiguiente hay que batirle en plena apertura sorprendiéndole y creándole los puntos débiles necesarios para ganarle.

      Como ya hemos sugerido Oltra siempre juega con negras (dragón Siciliano, Grunfeld, Inglesa) buscando la asimetría y provocando molestos reflejos en las piezas contrarias. En el flanco de Dama que es en realidad el hemisferio izquierdo del cerebro se concentran sus cualidades más importantes: su excelente sentido posicional unido a una inquebrantable concentración (no abandona su sitio, en el más amplio sentido de la palabra, hasta que la partida termina) y una facilidad endiablada para lograr la colaboración de todas las piezas (incluidas las de su oponente), hacen de él un jugador temible. Si además añadimos su singular maestria en los finales, basada en cálculo expeditivo de las lineas principales, tenemos compuesto el arquetipo de lo que, según la jerga ajedrecística, denominamos un "mazas".

      ¿Que hacer para doblegar tan tenaz resistencia? Las claves para abrir esta espléndida "caja fuerte" están en sus partidas, estudiemoslas y hallaremos las soluciones. Sin embargo mi opinión al respecto está clara, un jugador que confia tanto en su voluntad, como en su total dominio del juego inevitablemente tiene que caer en la impulsividad. Aprovechemos esa frivolidad de este gran jugador. In hoc signo vinces ! 

Artículo de Fernando Mancebo para NOVA (Nº 1, mayo de 1995), en la sección denominada
"¿Quiere saber contra quién juega?", publicado con el especial consentimiento del autor al CEC.